Sk’in Ch’ulelaletik (La fiesta de las almas)


03/01/2018


San Cristóbal de Las Casas/San Cristóbal Press/ a 03 de Diciembre de 2017.- Samuel Girón Pérez, Rayito del Carmen Jiménez Moreno, Sonia Beatriz Martínez Espinosa y Beatriz Adriana Pérez Cadena. (Estudiantes de la licenciatura en Comunicación Intercultural) 

Nachig, Zinacantán, Chiapas  

Nachig, ubicada en los Altos de Chiapas, es una comunidad de Zinacantán de la etnia tsotsil. Las  tradiciones de este pueblo  predominan hasta la actualidad y se pueden observar en cada una de sus actividades, una de ellas es la celebración del Día de Muertos, que se lleva a cabo los días 1 y 2 de noviembre. Cada familia católica tiene muy marcada esta festividad ya que es la unión entre el mundo y el inframundo. 

Los habitantes de la comunidad hacen dos tipos de celebraciones, una de ellas es el colocar ofrendas en sus casas y la  otra es ir de visita al  panteón municipal que  comparten  con otras comunidades, incluyendo la cabecera municipal, que es Zinacantán.

Inicio del Día de Muertos

La fiesta de las almas o conocida en Nachig como “Sk’in Ch’ulelaletik”, es celebrada únicamente por los católicos tradicionalistas de la comunidad los días 1 y 2 de noviembre.

La preparación para esta celebración  se lleva a cabo días antes, esto con el fin de tener cada elemento listo. Las mujeres 8 días antes ponen a remojar maíz que será usado para el atol “se tiene que poner a fermentar para que el día que se use sepa bien y tenga el sabor correcto”, nos compartió Pascuala Peréz Peréz  ama de casa de la comunidad.

También la carne de res ahumada que será usada es comprada tres días antes, tiene que ponerse a secar con el humo del fuego y dos días antes los hombres van a San Cristóbal de Las Casas para comprar las verduras que se usan para la comida, también la panela que se le pone al atol y  las flores que se usarán para la ofrenda y adorno de las tumbas.

El día 31 de octubre las familias comienzan a arribar al panteón ya que cada familia pinta las tumbas; cada cierto tiempo también  hacen la colocación de  las flores en las tumbas para que al día siguiente las tumbas se vean bien. El significado de esto nos comentó Pedro Pérez Pérez, habitante de la comunidad “es para que las almas de los difuntos al llegar al mundo terrenal vean que aún son recordados por nosotros y se sientan  queridos ya que estas fechas son de felicidad”.

En la tarde de este día las mujeres ponen a cocer los chayotes y elotes que serán usados como ofrendas al día siguiente, para los pueblos tsotsiles el maíz es considerado sagrado. 

Gastronomía

Existen dos tipos de comida  y dos de bebidas que son colocados como ofrendas, el primer tipo de comida es el caldo de res de carne ahumada con repollo y  el otro es el caldo de pollo, de bebidas está  el atol agrio  y posh; estos son los alimentos y bebidas importantes e indispensables que se preparan para  esta celebración.

El día primero  de noviembre las mujeres se levantan a las 2 de la mañana para preparar estos alimentos, primero comienzan con la preparación del caldo de res de carne ahumada, cortan el repollo en 6 partes, éstas en forma de cuadrado o triángulo, también las zahorias son rebanadas en forma horizontal, luego  son remojadas en agua para poder ser lavadas. 

Posteriormente, en una olla ponen a hervir agua con sal y comienzan a bajar la carne de encima del fuego donde fue puesta a ahumar y es remojada en agua caliente para lavarla. Este proceso se lleva a cabo dos veces, luego es cortada en tiras y es introducida en la olla con el agua caliente, pasando 20 minutos se introduce la zanahoria con el repollo y unas ramitas de hierbabuena, se deja hervir por media hora más. 

Esta comida se prepara para los familiares que ya fallecieron y para la familia que irá al panteón.  Pascuala Pérez Pérez nos dijo que “cada ingrediente es esencial, no puede ser remplazado porque así le gustaba a nuestros difuntos, ellos estaban acostumbrados a comer esto y por eso no le podemos cambiar nada”. 

El significado de esta comida es en cuestión espiritual, ya que la curandera de la comunidad María Méndez Pérez nos comentó “la carne de res debe de ser puesta a ahumar ya que las almas de nuestros familiares traen consigo costales en donde se lleva cada alimento que nosotros les colocamos en el altar, entonces esto debe de ser liviano”.

El atol agrio también es parte importante, por eso al terminar la preparación de la comida las mujeres comienzan a bajar las cubetas en donde se encontraba el maíz fermentándose para colocarle más agua y batirlo con las manos, luego ponerlo a hervir para poder endulzarlo con panela y  azúcar de caña, se mueve hasta que su color cambie de blanco a amarillo y lo dejan hervir, para posteriormente, colocarle pimienta.

Después, las mujeres se dirigen al molino para llevar el maíz que será usado para hacer las tortillas; de regreso a casa inmediatamente es colocado en la piedra de moler para ser amasado y cortado en pedazos, al término de esto encienden el comal para comenzar a hacer la tortilla, primero hacen las tortillas que serán consumidas por su familia  y al final elaboran las que serán colocadas en la ofrenda ya que éstas tienen menor tamaño.

A esta hora de la mañana los hombres se despiertan y comienzan a colocar el altar de ofrendas en la sala de su casa o en donde se encuentre el altar católico, esto con la finalidad de que  “no entren malos espíritus ya que para estas fechas los sacristanes abren portales para que las almas de los difuntos vengan al mundo terrenal y puedan convivir con nosotros”, relató Pedro de Jesús Peréz Peréz. 

Comienzan colocando una mesa y ésta la cubren con juncia  que significa la naturaleza de la tierra; luego ponen las palmas junto con flores de cempasúchil, esto para darle color y vida al altar, también colocan velas en las orillas de la mesa con el fin de que las almas tengan luz cuando estén de camino a casa y cuando tengan que regresar. 

Posteriormente, colocan las naranjas, la caña, los  elotes, los chayotes, los plátanos divididos, ya que cada uno le pertenece a un familiar fallecido; cada familia coloca cierto número de frutas, esto depende de cuántas almas de sus familiares fallecidos  esperen para la celebración. Después, las mujeres sirven el caldo de res y el atol en jícaras, estos están calientes, ya que el vapor se esparce por la cocina junto con el aroma. 

Son llevados para ser acomodados en la mesa junto con la fruta, al momento de ser colocado el plato con el caldo de res mencionan tres veces el nombre del familiar al que pertenece y así consecutivamente, hasta terminar de colocar todos los platos.

Luego toda la familia se reúne en la cocina para desayunar,  cambiarse de ropa y emprender el camino para ir al panteón. 

Visita al panteón

El panteón se encuentra ubicado en la punta de un cerro, los ancianos de la comunidad cuentan que los difuntos son los guardines del pueblo y que los panteones deben de estar ahí, en lo más alto de la comunidad. 

Desde muy temprano  comienzan a arribar las personas de distintas comunidades, porque el panteón es compartido con comunidades que se encuentran cerca, el primero de noviembre acuden entre 1500 y 1700 personas según el video de Diez noticias “Tradiciones arraigadas en Zinacantán, Chiapas”. Las familias se sientan alrededor de las tumbas y colocan las mismas ofrendas que ponen en el altar de sus casas. Las personas mayores encienden velas y veladoras en agujeros, que se encuentran en las tumbas “que representan la luz para alumbrar los caminos de las almas que viajan a este mundo” nos mencionó Pascuala Peréz Peréz. 

Esperan por largas horas a que los sacristanes, encargados de las Iglesias de cada comunidad, pasen a las tumbas a rezar en latín una oración conocida en la comunidad como Rexpun, esto con el fin de “sacar el ch’ulel de los difuntos” nos compartió Pedro Peréz Peréz. Al finalizar el día las familias se retiran del panteón. 

El día 2 de noviembre las personas muy temprano desayunan para dirigirse al panteón de nuevo, las familias hacen lo mismo que el día primero, en esta ocasión la oración rezada en latín es para regresar a los difuntos a sus tumbas. Otro grupo acompaña a los sacristanes para recoger y levantar las ofrendas y ser llevadas a una camioneta que al final del día será llevada a la iglesia de la comunidad, en donde se celebra una misa en honor a los difuntos y da inicio a la fiesta de San Martín. Al final de la misa la fruta es repartida entre las personas que acudieron a la misa y entre las autoridades de la comunidad.

La vida y la muerte para las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas son celebradas, las dos son el inicio de algo nuevo. El Día de Muertos es una ocasión muy especial para ellos, esto les permite estar cerca de sus familiares que se adelantaron.

Fotografías: Bety Cadena en Nachig Zinacantán

Visita al Panteón

Preparación de tortilla

Ofrendas

Visita al panteón

Sacristanes


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