Partería Tradicional: entre la subordinación, represión e interculturalidad como solución


14/01/2019


Por: Lorena Gómez

Colaboradores: Diego Álvarez, Yareni Sántiz y Andrea Hernández 8Estudiantes de la UNICH

San Cristóbal de Las Casas/San Cristóbal Press/a 14 de Enero de 2019.-

Partería Tradicional: En todas las regiones las parteras tradicionales son un recurso fundamental para la atención de las mujeres durante el parto, pero sus posibilidades de acción se van reduciendo de manera sustantiva, desplazándolas hasta casi desaparecerlas frente a un modelo que institucionaliza y medicaliza los partos, incluso cuando se trata de partos normales o de bajo riesgo.

Se apuesta por el personal profesional como la opción más eficaz en la atención de los procesos de gestación y parto, y se descalifica la labor de las parteras sin reflexionar sobre la necesidad de un trabajo conjunto como posibles y deseables aliadas estratégicas del sistema de salud garantizando una atención humanizada con las competencias requeridas ofreciendo un servicio más cercano con perspectiva de derecho y pertinencia cultural , sobre todo allá donde los servicios de salud se muestran incapaces de alcanzar a toda la población.

“Eso no se aprende se trae, desde que era yo chiquita ya podía yo sentir el bebé tocándoles el estómago de las mujeres. Tiene dos o tres meses ya se siente el latido del bebé, tenía como 10 años… Yo pensaba que era normal que sentía así el estómago de las mujeres […] Cuando tienes ese don ves en sueños al bebé, ves cuando ya va nacer el bebé, mi mente me despierta y también cuando está en peligro también lo puedo ver”.

“No lo aprendí, es un Don, tengo mucho la bendición de Dios esa es mi manera de ver y ayudar a las personas. Este don no es mío no lo compré me lo dio Dios, me lo regaló. Por sueños me enseñan me dicen cómo lo hago, qué se necesita, qué debo de usar para atender a la embarazada, todo través de los sueños”.

“Soy partero empírico, yo no me enseñaron como los demás, todo lo que sé me lo dieron por mis sueños como un don”.

Así es como respectivamente María Salomé González Jiménez de 35 años; Catalina Collazo Jiménez de 56 años y Lucio Jiménez Gómez de 58 años, todos ellos parteros tradicionales de la comunidad El Huitepec, El Ocotal Sección ll de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas nos relatan la manera en que concibieron sus conocimientos en partería.

De acuerdo con el informe “El estado de las parteras del mundo” realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en 2014, de norte a sur del país, más de 15 mil parteras tradicionales indígenas acompañan diariamente a cientos de mujeres en el proceso de dar vida.

Las(os) parteras(os) tradicionales son en su mayoría mujeres indígenas, son personajes que se han ganado gran prestigio dentro de su comunidad, junto con los curanderos, rezadores, hueseros y médicos tradicionales son personas muy valiosas que prestan sus servicios de apoyo esenciales para la salud y la vida de las mujeres y sus hijos, no sólo de los miembros de su comunidad sino de cualquier persona que se acerque a ellos a pedir su ayuda.

La partería preserva saberes y prácticas milenarias, saberes ancestrales acumulados que se han transmitido de generación en generación por las abuelas, o de madre a hija o de mujer a mujer, aunque el conocimiento puede venir de sí mismas como un “don” que les fue revelado durante sus sueños.

Lo cierto es que son depositarias de saberes en donde desarrollan esa habilidad de observación y comprensión de los procesos naturales del cuerpo femenino, además de actitudes y valores culturales que implica una gran conexión con los elementos de la naturaleza que tienen en su entorno inmediato, de ahí surgen sus conocimientos sobre las plantas medicinales.

Además de existir un acercamiento más íntimo, cálido y fraterno generando lazos de confianza, seguridad y apoyo entre la parturienta y la partera, pues no sólo atiende el parto, ésta es responsable de acompañar durante el embarazo con consejos sobre alimentación, trabajo y descanso, incluye revisiones y sobadas que permitan colocar al bebé de la mejor manera en el vientre de su madre para su pleno desarrollo, detectan embarazos de riesgos y remiten al sector salud cuando ello ocurre. En el puerperio, de la misma manera, dan cuidados de alimentación de modo que se pueda generar una lactancia exitosa y consejos sobre los cuidados al recién nacido.

Otras prácticas y secretos de la partería

Al mismo tiempo que las parteras orientan en el proceso de gestación del bebé, ofrecen consejería en salud sexual y reproductiva, en uso de métodos anticonceptivos, en problemas de fecundidad, anomalías en el aparato reproductor femenino, e incluso en ocasiones intervienen en casos de violencia detectando y aconsejando a la mujer y su pareja.

En la partería tradicional indígena existen muchas prácticas de atención a la embarazada, al recién nacido y en torno a la fecundidad de la mujer, problemas que se presentan como la “caída de la matriz”, cuando la matriz se resbala dirigiéndose a la vagina.

“Mi cuñada no podía tener bebé, ya llevaba dos años casada con su esposo, y cuando le bajaba la menstruación un dolor tremendo que tenía y le bajaba sangre como hemorragia. Ya ves que los hombres quieren tener bebés, entonces empiezan los problemas. Viene conmigo, entonces le sobé el estómago, estaba mal, tenía muy fría la matriz, le di sus jaladas y con un baño de temazcal con hierbas con eso, ahora ya tiene 4 hijos…” relata su experiencia María Salomé.

Otra práctica muy recurrente son los baños del temazcal, un baño de vapor de origen prehispánico que se emplea durante el embarazo y el post-parto para purificar y proteger a la mujer de enfermedades, mejorar la circulación sanguínea y prepararla para el parto o bien ayudarla a recuperarse después del parto.

Al momento del parto se manifiestan los secretos en el conocimiento, cuando el bebé ha nacido se espera a que salga la placenta para cortar el cordón, don Lucio Jiménez tiene su propia unidad de medida para tantear la distancia en donde se cortará, “un geme si es niño” que es aproximadamente 12 centímetros “y una cuarta si es niña” siendo la mitad del “geme” 6 centímetros, “se amarra y se corta y luego se pone alcohol para que ya no sangre”.

Explica también que la placenta se entierra en la esquina de la casa, actividad propia del marido, pero en su ausencia lo realizará el partero o partera. Hay un secreto para enterrarla, si se quiere que el próximo bebé sea niño se pone la cara materna boca abajo y del lado contrario si se desea niña. En el cordón, don Lucio indica que se pueden localizar “unas bolitas” que representan la cantidad de hijos que en futuro posiblemente la mujer conciba durante su vida lo que él hace es pinchar las bolitas con ayuda de una aguja para así evitar que la mujer se embarace pronto, “es un secreto de la partería”, dice.

Hacia la profesionalización de la partería tradicional, ¿un avance significativo?

“Somos 3 parteros reconocidos dentro de la comunidad porque tenemos certificados. La doctora Maricarmen del centro de salud supo que nosotros somos parteros y nos llevaba a cursos obligatorios, estamos trabajando en una plataforma comunitaria, así le llaman ellos. Le dice a los de la comunidad que no vayan con otros parteros porque no tienen papeles”, explica así María Salomé para sustentar que está capacitada para atender partos, los otros dos parteros capacitados son doña Catalina y don Lucio.

Hilda Argüello-Avendaño, doctora en Antropología, investigadora asociada y asistente técnico del Observatorio de Mortalidad Materna en México, relata en su artículo Parteras Tradicionales y parto medicalizado, ¿Un conflicto del pasado? que a partir del siglo XIX las estrategias de las políticas públicas en México consistieron en reemplazar a las parteras tradicionales por “mujeres alfabetas entrenadas en las escuelas de medicina, que fuesen auxiliares de los facultativos”.

Todavía en la década de 1940, la mayoría de los partos en hospitales era atendido por parteras profesionales que estudiaron en escuelas de medicina, pero ya para 1980 atendían solo 25 por ciento de los partos en el país; actualmente atienden alrededor del 2 por ciento.

Como muchas parteras continuaban atendiendo partos a principios del siglo XX otra nueva política pública sanitaria fue dirigida a las mujeres como curadoras, pacientes o trabajadoras de salud, a través de las primeras unidades médicas, que atraían a las parteras para su “profesionalización” para que luego regresaran con un rol más profesionalizado, pero también más circunscrito a la arena médica. Las sesiones de entrenamiento estaban diseñadas para limitar el rol de las parteras a lo médico y para deshacerlas de sus funciones sociales y rituales.

De esta manera, “las parteras profesionales no sólo surgieron como una figura de apoyo a la profesión médica y subordinada a ella, sino como una práctica represora de la actividad de las parteras tradicionales que resultaba competitiva de la medicina académica”, esto detalla la doctora Ana María Carrillo, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y quien ha documentado la historia de la partería en México.

En 1934 el reporte anual del Servicio de Higiene Rural se quejaba de que muchas mujeres, por la ignorancia o su economía, preferían a las parteras empíricas, quienes cobraban poco, por lo que constituía un gran peligro tanto para las madres como para los niños. Por ello, se consideraba necesario identificarlas, monitorearlas y entrenarlas “para darles un sentido de responsabilidad y poner límites a su trabajo, para que no amenacen las vidas de las madres y a sus hijos”.

Fue en 1950 que se crea la especialidad de Gineco-obstetricia detalla la Doctora Carrillo, que al formar parte del sistema hospitalario se medicalizó su atención y se les restringió a las parteras su marco de acción. Por eso dejaron de contratar parteras y pensaron que los especialistas serían suficientes para atender los partos en el país. Ahora el control no sólo recaía sobre las parteras tradicionales, sino también sobre las profesionales.

Desde 2010, la Secretaría de Salud puso en marcha una estrategia de incorporación de la partería profesional en varias entidades federativas, la que ha permitido el ingreso de varias egresadas de la escuela de partería técnica a los servicios de salud, pero su incorporación es aún incipiente.

El número de escuelas de partería profesional se ha ampliado y en 2012 fue inaugurada la primera escuela pública de partería en la Montaña de Guerrero.

Sin embargo, para las parteras tradicionales no es tan claro el panorama. El nuevo Programa de Salud Materna y Perinatal (2013-2018) las menciona de modo general, pero no aparecen acciones específicas para su fortalecimiento.

La partería sigue viva

Actualmente María Salomé y todas las parteras tradicionales deben ir a las capacitaciones que imparte la Secretaría de Salud una vez al mes y llevar una bitácora de las embarazadas para recibir una credencial con la que puede tener acceso al hospital con la paciente, en caso de que el parto se complique, y expedir el documento para el registro del recién nacido.

Este cambio de panorama se da en los años sesenta en “donde la opción fue capacitar a las parteras como estrategia para reducir la mortalidad materna. Se generalizó la formación de las parteras tradicionales con el propósito de mejorar los servicios obstétricos en los ámbitos en los que faltara personal sanitario profesional y allí donde los hospitales no dispusieran de camas o de personal suficiente para que todas las mujeres pudieran dar luz en ellos.” Explica la doctora Argüello en su informe.

Aunque en México se ha logrado un porcentaje de atención institucional de parto que supera el 94 por ciento, hay un número importante de mujeres, especialmente en entidades como Chiapas, Veracruz, Puebla, Tabasco, Estado de México y Guerrero, cuyos partos son atendidos por parteras, registra el informe “El estado de las parteras del mundo” en 2014.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 indica que entre 2006 y 2011 la atención de los partos correspondió en 93.6% al personal médico y 2.1% a parteras tradicionales lo que concuerda con la información reportada en Mujeres y hombres en México 2014, en la que se observa que en localidades con 2 500 y más habitantes solo 1.5% de los partos fueron atendidos por parteras, mientras que en localidades con menos de 2 500 habitantes ellas atendieron 14.4% de estos eventos obstétricos

Lo anterior demuestra la importancia de la partería tradicional en localidades de baja concentración poblacional, en algunos casos porque son el único recurso disponible en sus comunidades, debido a la poca accesibilidad geográfica del centro de salud más cercano o bien por preferencia de las mujeres al considerar que hay un mayor nivel de confianza y cercanía cultural.

Saberes y vidas amenazadas

“Ellos dicen que los llevemos con ellos, que no podemos atenderlos porque en la casa a veces se mueren y ponemos en riesgo la vida de la mamá y el bebé, yo siento que corren más riesgo en el hospital… como que nos quieren hacer sentir menos…” declara María Salomé.

Entre 2002 y 2004 se estableció que todos los nacimientos debían ocurrir en hospitales de segundo y tercer nivel, con el propósito de disminuir los índices de muerte materna de ahí que, en México, actualmente, el 98 por ciento de los embarazos y partos son tratados en hospitales,

Clínicas de salud y consultorios privados, mientras que sólo 2 por ciento son atendidos por parteras.

Una de las razones por la que las mujeres se estén atendiendo en los servicios salud durante el proceso de gestación, es en parte por el miedo de las mujeres, y en caso de Chiapas, la mayoría de mujeres indígenas, de perder el apoyo del programa Próspera que realiza transferencias monetarias a las familias beneficiarias, quienes son amenazadas de ser expulsadas de dicho programa social si no asisten al chequeo, atención prenatal y parto, en las clínicas y hospitales.

La alta demanda de los servicios de salud ha ocasionado su saturación derivando de ella también una atención de mala calidad a las mujeres en los hospitales y violencia obstétrica, es decir, una serie de prácticas de maltrato y de violaciones a los derechos humanos y reproductivos de las mujeres en labor de parto por parte del personal de salud, especialmente del sector público.

En los hospitales es común escuchar casos como el que relata María Salomé “Cuando eres primeriza tienes mucho temor por lo que el parto tarda más y hay más dolor, ahí es cuando los doctores se desesperan y te tratan mal, a mi cuñada le dijeron, primero estás de facilita luego te éstas quejando… En cambio, en un particular te tratan bien, pero cobran muy caro”.

Entre otras prácticas de violencia obstétrica hacia las mujeres se encuentran los regaños, chistes, intimidación, no consultarlas sobre las decisiones que sobre su cuerpo se toman durante el trabajo de parto, o la cesárea, ignorar sus inquietudes o reclamos y no recibir orientación con ningún profesional respecto a ello. Comenta en entrevista la enfermera Patricia Álvarez, especialista en salud sexual y reproductiva, miembro de la Asistencia en Salud Sexual y Reproductiva (ASASER) en México.

Además, que se han identificado que se realizan cesáreas sólo porque las salas de expulsión están llenas o por negligencia médica en donde no se atiende de manera oportuna a la paciente o por ignorancia total de sus síntomas que se prevé ante el parto.

Según datos de la Asociación Mexicana de Parteras (AMP) de 100 nacimientos en hospitales, 39 son por cesárea, aunque desde 1985 la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que la tasa ideal es entre el 10 y 15 por ciento.

“Yo les dije a los médicos que ya iba a nacer, ya venía el bebé y ellos me dijeron que faltaba. Le sacaron el ultrasonido y me dijeron que era un aborto, que le harían un papel donde dijera que tenía 6 meses y que tenían aún que retener el parto, pero… ¡No era así! Les dije que el bebé era pequeño, pero no me hacían caso, así que le retuvieron el parto con ampolletas. En la madrugada llegó el médico perinatal y le regaño a los demás médicos porque tenía razón, el bebé ya iba a nacer y ellos estaban poniendo en riesgo la vida de la mamá y el bebé. Le tuvieron que hacer cesárea. Nos dicen que las llevamos en la clínica de la mujer, pero ¿cómo? Si

siempre está lleno y lo tenemos que llevar en particular…” Relata María Salomé en su experiencia acompañando partos.

El UNFPA en 2014, estimó que en México solo se satisfacía 61 por ciento de la demanda de profesionales para la atención de la salud materna.

La interculturalidad, una solución humanizadora

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas ubicado en San Cristóbal de las Casas reclamó en un pronunciamiento que promueve los derechos y mejoras en el ejercicio de partería tradicional; que en Chiapas no existe una respuesta coordinada y suficiente para fortalecer los saberes y prácticas de las parteras tradicionales y la puesta en vigor de un plan de trabajo colaborativo con el personal médico institucional, por el contrario se promueve una explícita prohibición a las parteras de atender partos y las limita a una función de acompañantes y colaboradoras de una indiscriminada referencia de partos complicados y normales hacia los hospitales. Ello, implica una drástica reducción en el número de partos atendidos por parteras indígenas, lo que atenta directamente contra el ejercicio de su labor y razón de ser.

La enfermera Patricia Álvarez opina que la barrera de ese vínculo colaborativo entre médicos y parteras tradicionales es en parte, debido al “recelo de profesiones”, ella explica que “los poderes en el ámbito hospitalario se miden por una escala de jerarquías y el médico ocupa un peldaño alto, entonces cuando una mujer indígena dice que es partera en una clínica es ignorada completamente”.

Además de que el programa de capacitación que reciben las parteras tradicionales está planeado de manera general ignorando las realidades de cada contexto. La función, conocimientos y experiencias de las parteras varían mucho de unas regiones a otras. “En Chiapas, la mayoría de parteras tradicionales son hablantes de una lengua indígena y además analfabetas, entonces cuando las llevan a las clínicas a capacitarse no entienden nada, porque no saben terminología médica o no han llevado un curso pre-inductorio.” explica la enfermera Álvarez.

María Graciela Freyermuth, investigadora del CIESAS-Sureste, México, en su artículo “La mortalidad materna y los nudos en la prestación de los servicios de salud en Chiapas. Un análisis desde la interculturalidad” detalla que en la región Altos tsotsil-tseltal (constituida por dieciocho municipios), la mayoría de sus municipios (quince) es hablante de una lengua indígena lo que representa el 98 por ciento de la población.

María Salomé y doña Catalina opinan que no les sirve de nada los cursos porque todo lo que les enseñan “ya lo sabían” y lo único en lo que hacen hincapié los médicos es en decirles qué hacer o no en su labor de partería aunado de que ellas, en ocasiones, necesitan y solicitan medicamentos, material de salud o un apoyo en el transporte por el trabajo que realizan en la plataforma comunitaria con los centros de salud para la atención de la embarazada pero las clínicas se los niegan.

Lo que está sucediendo constituye una violación al marco legal existente en México, ya que la partería tradicional está fundamentada en el reconocimiento de la medicina tradicional en la Constitución Mexicana en los artículos 1 y 2 y en la Ley General de Salud en el artículo 6; el 64 en el derecho de las parteras a la capacitación para la atención del embarazo, parto y puerperio; y en el artículo 102 en donde la partera tradicional puede solicitar ser reconocida como “personal no profesional autorizado” para prestar servicios obstétricos y atender embarazos, partos y puerperios normales.

Por lo anterior, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas declara la incapacidad del Estado en cuanto al servicio de salud se trata, no ha podido reducir la brecha existente en la atención por no incluir la perspectiva de interculturalidad para la atención de la salud materna y perinatal.

Freyermuth coincide con esa opinión y describe el enfoque intercultural que debe ser promovido y reforzado en los sistemas de salud “el ámbito de la salud encierra la necesidad de un enfoque integral de salud, así como el derecho a la autodeterminación considerando el respeto y la revitalización de las culturas indígenas. También necesita de reciprocidad en las relaciones basadas en los principios de diálogo, fundamentada en el respeto a la diferencia, y de la tolerancia que conduzca a la solidaridad, la democracia cultural y la participación que incorpore la representación, la consulta, el consenso y convergencia hacia objetivos comunes”.

El otorgamiento del servicio en un contexto intercultural deberá asegurar la competencia cultural, preocupación que se centra en el encuentro médicos-parteras tradicionales y médicos-pacientes.

“Como es imposible conocer y entender todos los códigos culturales y los valores de cada población, los proveedores deben siempre estar abiertos al aprendizaje a partir de lo que sus pacientes y otros trabajadores de la salud pueden brindarles, y reconocer que los individuos tienen diferentes representaciones de lo que viven, basadas en la diversidad cultural”, sugiere Freyermuth en su artículo.

Además de que apunta la necesidad de contar con un personal calificado dentro de la comunidad perteneciente a esta misma, fungiendo como enlace cultural entre la población y el servicio contribuyendo a reforzar los recursos locales de salud. Preferentemente deberá contar con un salario proporcionado por el municipio.

“Se está logrando integrar la partería en las instituciones médicas, pero lo que realmente importa es que no sólo el sistema médico lo reconozca, sino que también la sociedad las reconozca como personas capaces de traer una vida al mundo, de hacerse cargo de una urgencia o una emergencia obstétrica. También eso implica en valorar su trabajo y remunerarla de manera justa porque una partera se está capacitando, se esfuerza por aprender el español a pesar de no ser su lengua materna y camina kilómetros para atender a la embarazada, además de que se cansa y desvela durante el parto. Se necesita el reconocimiento de la sociedad como personas capaces y valorar su labor.” Opina la enfermera Patricia Álvarez.

“No quería ser partera es muy duro tener ese don, te desgasta mucho, pero Dios me lo dio y ¿qué puedo hacer? Tengo que ayudar a la gente.” Declara María Salomé.

“Así es mi vida, no voy a vivir mucho tiempo, si Dios me dio este don tengo que ayudar a la gente, tengo que obedecer… No les cobro porque este don no lo compré yo, vivo con lo poco que gano es lo que me da de comer.” Declara doña Catalina.

“Tengo muchos pacientes gracias a Dios, hay muchas personas que confían en mí.” Declara don Lucio.


Los espacios del corazón
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Cada que amanece
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

El baúl de los escritos
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Verde al natural
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

El geranio viajero
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

La cultura en lo cotidiano
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Entre lluvia y hormigas
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Hasta pronto, Paty
Por Verónica León

Sonrisas que permanecen
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

La vida en verde
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

-Ser puentes en la vida
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Gotas que alegran la vida
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Al encuentro interior
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

La buena vida
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

-Hojas secas
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Las aves del corral
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

¿Y el árbol de sicqueté?
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Aniversario 99.1 FM Frecuencia Libre
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

El silbido del viento
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Compartiendo instantes en lo espiritual
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Magia, creatividad y cultura
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Caminemos pues
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

La botita negra
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

En la alegría, en la salud y en la enfermedad
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Cuando nada es seguro, todo es posible
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Museo Casa de las Artes y de la Cultura de Chiapas Va
Público/José Romo

El maíz en los instantes de la vida
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

La filosofía de lo cotidiano
Voces ensortijadas/ María Gabriela López Suárez

El espacio que habito
María Gabriela López Suárez/Voces ensortijadas

¿Indignados?
José Romo/Público

Los nuevos aires del Coneculta
César Trujillo. -Código Nucú-

Hasta siempre… gracias
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Entre luces y susurros
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Conversar y aprender
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Cuenta regresiva
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Andando entre árboles
María Gabriela López Suárez/Voces ensortijadas

Llegó diciembre
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

#Nosqueremosvivas
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Susurros que acompañan el caminar
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

La familia del corazón
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Noche de estrellas
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Entre aromas, colores y recuerdos
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Lo que implica decir sí
Voces Ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Tejiendo mundos
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Amores que permanecen
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Lo urbano nos alcanzó
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Aromas que perduran
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Nuestras fieles compañías
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Dulces de cupape
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Puebleando
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Ser mujer y ser artista
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Reconociendo mi terruño
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Aprendiendo en colectivo
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Paisaje nocturno
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Tu mantra es gracias.
Voces Ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Al vaivén del primer aniversario
Voces Ensortijadas/María Gabriela López Suárez

#ProvocandoComunidad
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Más allá de lo cotidiano
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Llegaron las lluvias … y el nucú
Voces Ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Remembranzas
María Gabriela López Suárez/Voces ensortijadas

Cerrando ciclos
María Gabriela López Suárez/Voces ensortijadas

La esquina de don José
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Si las paredes hablaran
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

El augurio del tío Andrés
Voces ensortijadas/ María Gabriela López Suárez

La sangre llama
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Entre mangos y jocotes
Voces ensortijadas /María Gabriela López Suárez

¡Qué llueva, qué llueva!
Voces ensortijadas/ María Gabriela López Suárez

Entre conocimientos, tradiciones y gustos
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

Ésta es tercera llamada…
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

-El regidor Carlos Herrera Hernández renunció finalmente al
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Voces ensortijadas /María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas/ María Gabriela López Suárez

-JOSEAN el expriísta, verdecologista y ahora panista
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La flor de Cuchunuc
Voces ensortijadas /María Gabriela López Suárez

1, 2, 3 por todos mis amigos
Voces ensortijadas/ María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

¿Y tu como quieres hacer tu vida?
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Hojarasca
Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

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Voces ensortijadas/María Gabriela López Suárez

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Mi Punto de Vista Por Manuel Gutiérrez Ortiz.

¿No todo está perdido?
Elio Henríquez Rotonda pública

Intención Lo que nos dejan
Isabel Araujo

¡Imparables!
Elio Henríquez Rotonda Pública

San Cristóbal puede rescatarse con una gran alianza ciudadan
Sacbé

Alcoholismo
Elio Henríquez Rotonda Pública

Las cosas pasan por algo
Intención Por Isabel Flores Araujo

Tarifas eléctricas
Elio Henríquez Rotonda pública

Frenar el desastre
Rotonda Pública Elio Henríquez

¿Morena sin PRD? ¿PAN sin Coahuila?
Elio Henríquez Rotonda Pública

¿Cuántos faltan?
Rotonda pública Elio Enríquez

Ya se sabía
Elio Henríquez Rotonda Pública

Días nublados
Isabel Flores Araujo

De revanchas
Elio Henríquez Rotonda Pública

Marychuy
Elio Henríquez Rotonda Pública

¿De qué se trata?
Elio Henríquez. ¿De qué se trata?

Rotonda pública
Elio Henríquez. ¿PAN y PRD juntos?

Rotonda Pública
Elio Henríquez.

¿Sálvese quien pueda?
Elio Henríquez Rotonda Pública

Día del Maestro
Rotonda Pública Elio Henríquez

Rotonda pública
Elio Henríquez

Rotonda Pública
Elio Henríquez

Los ojos, en la frontera sur
Elio Henríquez

Cancino en su trampa
Elio Henríquez/Rotonda Pública

Rotonda pública
Por: Elio Henríquez

Rotonda Pública
Por: Elio Henríquez

El Derrumbe del Cuerpo*
Psic. María Izquierdo

Urge fortalecer las políticas públicas para el uso del agua
Por Manuel Gutiérrez Ortiz

La felicidad es un camino...No es la meta
Por Psic. Mariano Medina

Contaminación auditiva y ambulantaje
Por Manuel Gutiérrez Ortiz.

El órden...Una necesidad.
Psic. Mariano Medina L.

Modernizar la política de seguridad en los municipios
Por Manuel Gutiérrez Ortiz.

Algo sobre El eterno femenino
Lupita Calvo

Ante el estiaje: “La kisst” y “Navajuelos” los más afectados
José Romo

El Rastro Municipal, una problemática aún por resolver
Manuel Gutiérrez Ortiz

Fenómenos en la Adolescencia y Juventud
Psic. María Izquierdo

Mi Punto de Vista
Manuel Gutiérrez Ortiz

Nuevo proyecto periodístico en San Cristóbal de Las Casas
José Romo

Ante la llegada del estiaje, reflexionemos sobre el agua
Biniza Cantú

Una nueva época de esplendor del teatro en Chiapas
Lupita Calvo

Mi Punto de Vista
Manuel Gutiérrez Ortiz

El camino que todos caminaremos con la vejez
María Izquierdo Mercado

Días complicados, jóvenes difíciles
Psic. Mariano Medina L.

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