Han pasado dos años


2017-07-31 08:08:59


En teatro, existe una representación que nunca pude hacer, por cuestiones ajenas a mí. Se va a cumplir un año de eso y se cumplen dos, el 31 de Julio por el asesinato de Nadia Vera



Isabel Araujo/Intención

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31/Julio/2017

En teatro, existe una representación que nunca pude hacer, por cuestiones ajenas a mí. Se va a cumplir un año de eso y se cumplen dos, el 31 de Julio por el asesinato de Nadia Vera.

Principios de agosto del año 2015, aún eran vacaciones y sólo faltaban dos semanas para ingresar a la universidad. Asistí a un toquin de varias bandas locales en Comitán y cuando regresaba a casa, crucé el parque central, en el kiosko se encontraban muchas cartulinas, velas, hojas blancas con leyendas hacia el gobierno, leyendas hacia la chica que estaba en varias fotografías ahí mismo. Un nombre resaltaba, Nadia Vera, habían pasado solo unos días de lo ocurrido, en ese entonces leer el periódico y ver noticias no era tan gustoso y necesario  como lo es ahora, no tenía mucha idea de lo que había sucedido y de quién era esa chica.

Al día siguiente investigué, entonces supe quién era, lo que había hecho y que era comiteca. Al paso de los meses la noticia ya no tenía el mismo impacto, poco a poco el caso Narvarte se dejaba de escuchar

Últimas semanas de septiembre del 2016, en la universidad iba a realizarse un evento de la libre expresión y junto con el grupo de teatro, quisimos participar con una representación de personajes asesinados, agredidos o de alguna manera recordados por expresarse en contra del poder y/o del gobierno.

Pensé en ella, en esa chica de las fotografías del kiosko, quise representarla a ella porque significaba muchas cosas para mí. Suelo ser un tanto “perfeccionista” en algunas de las cosas que hago, una de ellas, el teatro. Así que me di a la tarea de indagar más sobre la vida de Nadia, saber cómo era ella, cómo hablaba, qué ideas tenía, personalidad, etc. Logré contactarme con alguien en Comitán, una amiga muy cercana a ella, le pedí me diera una entrevista y si no le molestaba hablar del tema, muy amablemente al día siguiente accedió hablar conmigo. 

Una sensación un tanto extraña me recorría, hablaba con una de las mejores amigas de alguien que hace más de un año fue asesinada y que fue noticia nacional. La manera en la que su mirada se perdía en los rincones del lugar, era intrigante y a la vez tan melancólico.  Ella recordaba su postura, anécdotas juntas, un par de veces sonrío y me contó sobre su vicio al tabaco. Después de un rato, su rostro me decía que había sido suficiente de hablar sobre ella y me contactó con alguien más para continuar la entrevista. Uno de los mejores amigos de Nadia en Comitán.

César de la Rivera Gordillo, un conocido diseñador, llegué al Turulete un centro cultural en dónde él trabajaba y le expliqué el por qué de lo que estaba haciendo y si quería contarme sobre Nadia, muy amable y sonriente aceptó. Él y Nadia siempre iban a tomar café en un lugar muy conocido y tradicional de la ciudad, que ahora ya no existe. Fueron muy unidos, grandes amigos, me explicaba a detalle cómo era la ropa que usaba y su manera de hablar. “Ella era súper comiteca, más comiteca que el pan compuesto y se sentía muy orgullosa de eso” – comentó César.

Algo que sin duda quedó en mi memoria son las miradas, la mirada de María y de César cuando hablaban sobre Nadia, es como si la hubieran visto otra vez, las voces apaciguadas y las diminutas sonrisas que se les escapaban al mencionar su nombre. Mucha nostalgia me invadía, nostalgia que quizá no me correspondía, llegué a pensar en que, cuando muera, sólo deseo que las personas cercanas a mí me recuerden así, que sonrían al hacerlo.

Eso definitivamente es lo que más recuerdo hasta hoy día de aquellas entrevistas.

Luego de eso, sentía que tenía toda la información que necesitaba y el personificar a Nadia Vera se convirtió en algo más importante de lo que fue al principio.

Desgraciadamente no pude hacerlo, el evento de la universidad fue cancelado por algunos problemas y tampoco pudo hacerse para después, estaba algo enojada y triste a la vez, César incluso quería viajar a San Cristóbal para verme representar a su amiga, por cuestiones de trabajo no pudo, pero antes de despedirme aquel día me deseo mucha suerte y confiaba en que lo haría bien. Pasaron cuatro semanas y una nueva noticia sonaba en todas partes: CÉSAR DE LA RIVERA FALLECE EN UN ACCIDENTE AUTOMOVILÍSTICO.

Conozco personas que eran muy cercanas a él, yo sólo tuve la oportunidad de conocerlo aquella ocasión que me concedió una entrevista, aun así los escalofríos me llegaron, ni siquiera éramos amigos pero lo conocí y me platicó de Nadia, ahora él podría encontrarse con ella. 

No sé si pueda decir que esta experiencia me dejó algún aprendizaje, en realidad no encuentro alguno. Sólo he sabido agradecer porque sucedan, pues sé que en un futuro puedo encontrarme con cosas así, menores o peores y está bien, porque es parte de hacer lo que me gusta, periodismo y teatro. A veces me he cuestionado, si no hubiera ocurrido el terrible caso Narvarte un 31 de Julio del 2015, ¿habría podido conocer a Nadia o habría conocido a César en algún evento u otra ocasión? Nunca podré saberlo. Y al terminar de escribir ésto, creo que encontré el “aprendizaje”: Hacer lo que nos gusta, lo que nos apasiona, hacer la diferencia en o con algo, continuar haciéndolo pues un día alguien nos recordará por ello.

 

 

 

 


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